martes, 28 de febrero de 2012

Punk, New wave y Tecno-Pop

Punk
A mediados de los años setenta se utilizó este término para designar a una serie de rockeros poderosos y excitantes que  no cabían en ninguna otra definición. ¿Dónde colocar si no a Bruce Springteen o a Pat Smith?.
Pero el término punk  llegaría a hacerse realmente popular en su aplicación londinense: Eddie and the Hot Rods y sobre todo Sex Pistols lo sacaron a la luz, el momento fue una entrevista televisiva en la que Johnny Rotten, el líder de los Sex Pistols, dijo más inconveniencias de las admisibles. La imagen punk de este grupo respondía al talante de inadaptados de sus miembros.
Al amparo del éxito de los Sex Pistols, conseguido a raíz de su versión iconoclasta de "Dios salve a la reina", los grupos punk se multiplicaron y llegaron a afectar otros aspectos de la sociedad, sobre todo la moda y el peinado: ropa de cuero, pelos cortísimos teñidos de verde o rojo.
En España el mejor representante de este estilo sería un muchacho de Vallecas, José Ramón Martínez, Ramoncín, que se pintó un rombo en el ojo y se llenó de imperdibles (otro símbolo punk), sus canciones expresaban toda esa mezcla de agresividad y  frustración que se vive en zonas similares. Como en el caso de los ingleses despertó más interés entre los sociólogos y comentaristas de la actualidad que entre el público.
New wave
El fenómeno punk, como tantos otros que ha dado la música pop, fue sólo una nube de verano y la mayor parte de quienes se habían apuntado a esta "denominación de origen" siguieron evolucionando hasta aterrizar en lo que luego se dio en llamar new wave o nueva ola.
En definitiva este término viene a ser un cajón de sastre que incluiría a gente como Blondie, que volvió a las canciones de los sesenta, otros como Police mezclaron rock y ska a partes iguales. Pretenders, Ian Dury & The Blockeads, Alaska y los Pegamoides... fueron parte de un movimiento poco coherente al término del cual no quedaron más que canciones parecidas a las de los Beatles, de quince años atrás.  
Tecnho- pop
           Esta es la época de la cibernética, los instrumentos electrónicos van             desplazando a los instrumentos tradicionales de la música rock. Se hace ritmo con una caja programable, se repiten frecuencias de notas a la velocidad que el técnico requiera, se sustituyen músicos por máquinas. Y con ello se hace música, unas veces bailable que sigue sirviendo para las discotecas, otras simplemente mecánica y se llama techno- pop y otras, las menos, alguien logra insuflar un soplo de vida a los electrones y surgen prodigios de equilibrio como "Johnny & Mary" de Robert Palmer, uno de los escasos intérpretes que ha logrado dar sensibilidad a esos fondos mecánicos del techno-pop, pero a las vez parece buscar, en su atuendo y apariencia física, algún contacto con los practicantes del nuevo romanticismo.

El sonido disco del POP

El sonido disco
El año 1975, dos productores y dos cantantes, Gloria Gaynor, con su "Never can say Goodbye" y Donna Summer, con "Love to love you baby" pusieron las bases del disco sound o sonido discoteca. El mundo empezó a convulsionarse, las discotecas se llenaban de estos sonidos exactos y monótonos, que algunos denominaron de "peñón fijo" pero que resultaban imprescindibles para la finalidad con que habían sido concebidos, bailar en las discotecas.
El fenómeno se extendía con rapidez pero la explosión llegó con el estreno de una película, "Fiebre del sábado noche", la idea surgió de un brillante periodista, Nick Cohn, que escribió un artículo sobre "los nuevos ritos tribales del sábado noche", la visita a la discoteca . Con los bailes de John Travolta, la música de Bee Gees y media docena de intérpretes y la narración de Nick Cohn nació la película destinada a batir todos los récords cinematográficos y musicales. De su banda sonora se vendieron veinticinco millones de discos dobles, el récord anterior lo tenía "My fair Lady" con seis millones.
Tras la onda expansiva de la "fiebre" saltaron todos los intérpretes del mundo, desde el británico Rod Stewart, a los Beach Boys, Earth, Wind & Fire, Boney M., Elton John (!)...y un millón de nombres más.
La tercera ola de la música pop había hecho saltar hasta límites insospechados las cotas de ventas y bastaba con dar un fondo discotequero a cualquier canción, nueva o vieja y poner una etiqueta para vender el producto.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Dcreators